domingo, 12 de noviembre de 2017

¡GLORIA Y HONOR AL TENIENTE CORONEL DE LA CUESTA AVILA!




EL PRIMER OFICIAL DE EJÉRCITO QUE PROCLAMÓ EL RECONOCIMIENTO A LOS VETERANOS DEL BEAGLE

El viejo guerrero desfiló en el 70 aniversario de la creación del Liceo Militar “General Manuel Belgrano”.
 


El Teniente Coronel De la Cuesta Ávila hace su paso frente al palco oficial emplazado en la Av. Alte. Brown y con la clásica venia saluda a las autoridades y rinde honores a la enseña nacional.

Su presencia no pasó desapercibida porque el peso del tiempo sobre sus espaldas no le impidió participar del desfile realizado en la avenida costanera de la ciudad de Santa Fe como parte de los actos celebratorios del 70 aniversario del liceo militar.
Fue estruendosamente aplaudido su paso por la avenida Almirante Brown por parte de la nutrida concurrencia que se dio cita en el lugar para tomar parte de la convocatoria que, vale decirlo, tuvo muy poca difusión oficial.
El Teniente Coronel (r.) Javier de la Cuesta Ávila fue ovacionado por su entereza y espíritu, y por estar allí representando a la primera promoción del Liceo Militar “General Manuel Belgrano” y a la promoción 74 del Colegio Militar de la Nación.
Pero lo que no los concurrentes no supieron es que el Tte. Cnel. De la Cuesta Ávila fue el primer oficial del Ejército Argentino -y hasta ahora único- que proclamó el reconocimiento de quienes participaron en la movilización militar más grande de la historia argentina, ocurrida entre octubre de 1978 y febrero de 1979. Y el oficial fue protagonista directo de esas acciones integrado Grupo de Artillería Blindada 1 desplazado hacia Covunco Centro.
De la Cuesta Ávila, a través de un artículo difundido por diferentes medios tradicionales y electrónicos ha manifestado que la Argentina debe reconocer a los veteranos del Beagle.
Y en el libro “Hubo penas y olvidos” transcribimos parte de ambos documentos.
En un blog donde un sicólogo aborda el tema de la llamada “ansiedad de combate”, el teniente coronel hizo su aporte: “Este tema tiene, además de los efectos operativos, alcances de tipo legal que significan la calificación como “veteranos de guerra”. Los países con “experiencia de guerra” son muy cuidadosos y extensivos en esta cuestión. Por lo contrario, los “no” expertos, (Caso Argentina) no lo atienden en la medida requerida y son restrictivos en sus alcances”.
        Se refiere De la Cuesta Ávila a que “la situación de los veteranos de guerra tienen como origen la iniciación del trauma de la ansiedad del combatiente que, conforme los estudios realizados, comienza con la incorporación para actuar en una operación de guerra”. Continúa diciendo el militar argentino que “la mala aplicación de este tema, afecta a los combatientes y a los futuros combatientes, ya que, al no actuarse correctamente se crea un ´desengaño´ que lo afecta moralmente y le provoca rechazo a la sociedad”.
Por otra parte, en una carta pública el teniente coronel señaló que “El trauma de la ansiedad de combate se posesionó de todos, en algunos florecía el heroísmo dispuesto a la lucha, en otros la prudencia ante el riesgo peligroso, pero nadie soñaba en dejar de cumplir su deber” (…) “Aquel atardecer del 22 de diciembre significó la antesala de la batalla. Las tropas salieron de sus alojamientos y se desplazaron a sus posiciones. Los minutos se hacían horas, la tensión crecía junto con la llegada de la noche, cuando las luces al frente desaparecían, los soldados argentinos y chilenos ´sabían´ que el momento del combate estaba por llegar”.
“(…) Como la Nación fue tardía en reconocer a los héroes malvinenses, ella ha olvidado a los que sin pelear ofrecieron sus vidas por la soberanía, cumpliendo su deber, en la ´Operación Soberanía`. Gloria y honor a los veteranos de guerra del Beagle!!!”.

sábado, 18 de febrero de 2017

DE LA VACUNA EN LA ESPALDA A LA DEL BOLSILLO

SIEMPRE HAY TIMADORES DISPUESTOS A SACAR VENTAJAS DE LOS NECESITADOS

Hay que ser cautos ante las promesas de proyectos de leyes y el otorgamiento de algún tipo de reconocimiento económico porque siempre merodean quienes se encuentran dispuestos a lucrar con los intereses ajenos.




 Tiempos de cuartel. Todos encolumnados “de uno en fondo” para recibir los pinchazos.

Cómo olvidar los pinchazos que recibimos en los días previos y durante la recordada “colimba”. Los primeros, durante la revisación médica preliminar: todos encolumnados y desnudos y al costado de las largas filas se desplazaban las enfermeras aplicando la famosa “triple”.
Después, ya como “reclutas” llegó el turno de la jeringa de vidrio gigante con una aguja que no se quedaba atrás en tamaño que era estampada “en la paleta”. Sí, debajo del omóplato, para aquellos incrédulos que no pasaron por la imborrable experiencia.
No eran tiempos de HIV ni se tenía en cuenta la hepatitis en su múltiple expresión, así que tal como narramos, “una aguja para todos y todos para la misma aguja”.
En el caso de la 59 tuvimos un pinchazo extra y fue precisamente por el Beagle. Fue cuando a todos los soldados del batallón nos sacaron un frasco de sangre destinado a preparar plasma para la movilización y –entonces- eventual guerra.
“No puedo donar, tuve hepatitis A hace dos años” manifesté. “¡Cállese tagarna y acuéste!” ordenó el cabo enfermero y se abocó a su faena extractora.
Pero no hay dudas que la citada clase 59, y las complementarias que forman parte del inmenso rebaño de reclamantes de algún tipo de reconocimiento, de tanto en tanto recibimos algún nuevo “pinchazo”. Claro que de otro tipo.
En nuestro libro hacemos referencia a la docena de proyectos de ley otorgando alguna pensión (una larga cadena de estafas morales con raíces eminentemente políticas) merced a locual aparecieron –y aparecen- esporádicos timadores que, lamentablemente, logran hacerse de una buena suma de dinero jugando con la necesidad e intereses genuinos de los timados.
“Lo que sí se puede afirmar es que aquellas iniciativas parlamentarias les sirvieron en bandeja a los timadores las herramientas para esquilmar a quienes seguían expectantes la evolución de los proyectos. A partir de las primeras iniciativas de 2006 surgieron en el país asociaciones y federaciones de ex soldados como las de Chivilcoy. El 15 de agosto de aquel año se realizó la primera marcha frente al Congreso de la Nación. Y en ese contexto no tardaron en aparecer los avisos clasificados en los medios de comunicación gráficos donde los “gestores” ofertaban su infalible intermediación”.
“Algunos inescrupulosos operadores llegaron a cobrar entre 100 y 500 pesos a cada ex soldado para “iniciar el trámite de jubilación”, prometiendo pensiones de guerra que rondarían entre los 2.500 y 3.200 pesos cuando en verdad los proyectos normativos en danza solo hacían referencia a un salario mínimo de un cabo de ejército que no superaba por entonces los 1.500 pesos mensuales. Hasta se echó a rodar la descabellada e inconsistente versión de que la ONU contaba con fondos para indemnizar a ex soldados de todo el mundo y que las partidas correspondientes habían sido enviadas a la Argentina hacía tiempo”
“Para julio de 2009 se estimaba que solo en la provincia de Mendoza habría unos 4.000 ex soldados estafados con estas falsas promesas sobre beneficios no acordados por lo que el monto de la defraudación y el beneficio de los “gestores” es fácil estimar”.
“La primera denuncia, al menos a gran escala, fue realizada precisamente por un diputado nacional. Enrique Thomas llevó el caso ante la Fiscalía de Instrucción Nº 5 de San Martín, Mendoza, ante la gran cantidad de consultas que había recibido sobre la marcha de los proyectos en cuestión y al tomar conocimiento que se estaba cobrando por una gestión imposible, es decir, para obtener un beneficio inexistente” (Fragmento del libro “Hubo Penas y Olvidos”.
Ahora pareciera que se vuelve a la carga difundiendo en las redes sociales falsa información que abona el terreno para los estafadores.
Se dice que la ley 27.345 permitirá el cobro de una pensión de $ 16.000,00 mensuales a partir de marzo próximo y mientras dure el mandato del presidente Mauricio Macri. Una información totalmente falaz.
La citada norma fue publicada en el Boletín Oficial el 23-12-16 y no comprende ninguna pensión para ningún ex soldado de ninguna clase. Solo refiere a la prórroga de la emergencia económica nacional dictada el 17-01-02 con la ley 25.561 y renovada sucesivamente por las leyes 26.204, 26.339, 26.456, 26.729 y 26.896.
Para los incrédulos, reproducimos los pasajes relevantes de la ley original (25.561): TITULO I - Declaración de emergencia pública - ARTICULO 1: Declárase, con arreglo a lo dispuesto en el artículo 76 de la Constitución Nacional, la emergencia pública en materia social, económica, administrativa, financiera y cambiaria, delegando al Poder Ejecutivo nacional las facultades comprendidas en la presente ley, hasta el 10 de diciembre de 2003, con arreglo a las bases que se especifican seguidamente: 1. Proceder al reordenamiento del sistema financiero, bancario y del mercado de cambios; 2. Reactivar el funcionamiento de la economía y mejorar el nivel de empleo y de distribución de ingresos, con acento en un programa de desarrollo de las economías regionales; 3. Crear condiciones para el crecimiento económico sustentable y compatible con la reestructuración de la deuda pública. 4. Reglar la reestructuración de las obligaciones, en curso de ejecución, afectadas por el nuevo régimen cambiario instituido en el artículo 2°”
Por lo demás la norma reciente (27.345) refiere en su art. 2 a “los trabajadores y trabajadoras que se desempeñan en la economía popular” y el art. 3 crea el Consejo de la Economía Popular y el Salario Complementario”. Como se advierte ni directa ni indirectamente refiere o comprende a los ex soldados.
No obstante, como indicamos, ya circulan en las redes sociales falsos mensajes invocando a supuestos abogados que están haciendo las gestiones pertinentes ante el citado Consejo de la Economía Popular. Indudablemente este tipo de información prepara el camino de rapiña para sujetos inescrupulosos. A estar atentos.


sábado, 28 de enero de 2017

A SEGUNDOS DE “LOS FUEGOS ARTIFICIALES”

UNA DE LAS ÚLTIMAS INCURSIONES CHILENAS EN TERRITORIO ARGENTINO

Si bien las intromisiones en estado operativo continuaron sucediéndose después de la noche del 22 de diciembre ésta habría sido la última en la cual las tropas recibieron instrucciones precisas de iniciar el ataque.




La foto podría pertenecer al Destacamento de Fusileros 413 creado en 1978 y acantonado en Punta Arenas, avanzando hacia la alambrada limítrofe en un entrenamiento intimidatorio. Quien tomó la gráfica debió cruzar a territorio argentino.


El relato de un entonces joven oficial brinda detalles de lo que fue la noche del 22 de diciembre de 1978 para los comandos trasandinos.
Reproducimos a continuación la crónica subida al sitio web http://conflictodelbeagle.blogspot.com.ar por quien no se identifica pero entre líneas y por el tenor del relato se trataría de un teniente que estaba al frente de una sección de comandos integrada por 35 elementos entre oficiales y suboficiales.
Tampoco se precisa la ubicación geográfica pero evidentemente los hechos transcurrieron en el Teatros de Operaciones Norte (T.O.N.) para el OR.BAT (Orden de Batalla) chileno dado que da cuenta de “la frontera tripartita”.
Solo hemos efectuado correcciones sobre errores tipográficos y ortográficos para respetar la esencia del testimonio.

- Bajen rápidamente, el Comandante los quiere ver en su oficina. Parece que paso alguna cagada.....

Saltamos con Edgardo de nuestros camarotes, atravesamos corriendo la cuadra y nos descolgamos corriendo colina abajo por el sendero que desembocaba en la Comandancia de nuestra Unidad.
Nuestro Cuartel era una instalación secreta, ubicada en la cordillera de los Andes, a muy corta distancia de la frontera tripartita y que albergaba a nuestra Unidad y a una sección de cohetes teledirigidos alambricos.
 - Permiso para pasar mi Comandante. .
- Adelante y tomen asiento. Lo que les voy a decir es grave y necesito que se juramenten conmigo a guardar confidencialidad absoluta de lo que les voy a ordenar, hasta que no estén en dirección a su zona de operaciones.
- Usted nos conoce mi Comandante. Puede confiar en nuestra discreción.
- Hemos recibido información de la División respecto al tema de los argentinos. Aparentemente, la Escuadra Argentina navega en dirección a nuestro mar jurisdiccional, se han detectado fuertes concentraciones de tropas cerca de nuestra frontera, están reuniendo aviones en Salta, Córdoba, Mendoza y otras ciudades del Sur y se espera que esta noche o a mas tardar mañana, se inicie el conflicto…

Con Edgardo nos miramos serios, entendiendo claramente lo que eso significaba para nuestra Unidad de Comandos.

- Los equipos SAPO -continuó mi Comandante- detectaron además movimientos de tropas argentinas en la frontera de nuestra jurisdicción. Aparentemente los argentinos se quieren descolgar y avanzar con una unidad mecanizada e Infantería hasta Santiago de Chile y meter una columna hasta la Central Hidroeléctrica más próxima. Por el momento Mendoza no es una preocupación, pero si llegan a Santiago, van a tomar control de la energía eléctrica que alimenta la capital, además de otros sectores.
- Donde nos quiere mi Comandante? - pregunté

- Lo que les voy a pedir, es peligroso y es posible que ninguno de ustedes vuelva. La información que tenemos es la siguiente… Unidades de soldados argentinos y algunos blindados se están concentrando a dos kilómetros al otro lado de la frontera, a unos 40 metros del camino Internacional. Necesito que tu Unidad se infiltre a partir de las 6 de la tarde y si no reciben contraorden por la BLU a las 23:00 de hoy, (eran las 08:30 a.m.) quiero que ataquen con misiles LOW a los argentinos, y les hagan mierda los blindados y los camiones cisterna con combustible. Posteriormente, quiero que den de baja a la mayor cantidad de soldados que puedan y después, evacuen la zona de operaciones.
- No hay problema mi Comandante. Puede contar con nuestra Unidad. Vamos a necesitar eso sí una Sección de Infantería para que nos preste apoyo en este lado. Seguramente la evacuación va a estar complicada ya que vamos a venir arrastrando heridos y nos van a dar con todo…
- No se preocupe. Lo voy a apoyar con todo lo que tengo. Preocúpese exclusivamente de equiparse con todo lo que necesite y nos juntamos a las 15:00 a hacer la revisión de cartas y afinar los últimos detalles.
-  A su orden mi Comandante… ¡Permiso para retirarnos!

Nos levantamos, saludamos y nos retiramos. Una vez que atravesamos la puerta, partimos a la carrera hacia nuestra cuadra.


- Llamá a formar a toda la Unidad Edgardo. En dos minutos, Apúrate... ¡corre más rápido!.

A Edgardo casi no se le veían los pies. Volaba por el sendero en subida en dirección a la cuadra. Me quede en la explanada a un costado de nuestro alojamiento, esperando la salida de los Comandos y escuchando los gritos de Edgardo:  ¡¡¡salir a formar mierda!!!.... ¡¡¡muevan el culo!!! .. ¡¡¡raaaaapidooo!!!....

Una patada abrió la puerta y en tropel empezaron a salir como gatos los miembros de mi Unidad de Infiltración.


- ¡¡¡Formar mierda!!! ... ¡¡¡no los veo formados!!!... ¡¡¡vistaaaal!!!..... ¡¡¡vistaaal freeennnn!!!"...

En dos minutos Edgardo tenía a mis 34 viejos formados. Todos comandos.


- El Comandante de la Unidad nos acaba de citar a su oficina, nos hizo un resumen del estado de alistamiento en el cual se encuentran las Fuerzas Armadas en todo el país consecuencia de los movimientos de tropas de los vecinos y nos ha entregado una misión que deberemos cumplir, haciendo uso de todas las técnicas atingentes a nuestra especialidad. ¡Vamos a tener la oportunidad de demostrar porque somos las mejores tropas del Ejército y porque nos pagan los mejores sueldos!... Cada Jefe de Agrupación se va a preocupar de que su personal se equipe con armamento completo, Fusil SIG, 8 cargadores, 500 tiros, pistola Beretta 9mm., 1 corvo atacameño, 1 puñal de combate, 4 granadas de mano, 1 cohete LOW, 2 raciones, 2 cantimploras y linterna.... adicionalmente, cada agrupación llevara cargas explosivas APD cónicas de 1/4 y 1/2 kilo, 2 visores nocturnos y 1 radio BLU… ¡Esta va a ser nuestra noche Comandos!… ¡¡¡La Patria o la Tumba!!!…. Inspección de Equipo en una hora. ¡Cada Jefe de Agrupación retire a su personal!…


Me dirigí con Edgardo a la cuadra, sacamos nuestros arneses, ropa de abrigo, saco de alistamiento, mochila de combate y morral de cintura y nos dirigimos a material de guerra a retirar armamento.

En el camino nos encontramos con el Teniente de la Sección de Infantería que nos iba a cubrir durante la retirada, cuando nos estuviésemos aproximando de vuelta a nuestra frontera.
 - Mi Teniente ¿qué cresta pasa? me llamó mi Comandante y me pidió que me coordinase con usted y que le prestase toda la colaboración que usted pidiese…
-  Así es Teniente, síganos y conversaremos en el camino.

El Teniente (menos antiguo que yo), se nos pego al lado y emparejando su paso a mi tranco, se dispuso a escuchar.

- Esta la cagada Teniente… el asunto se viene en serio y nos están movilizando a una misión que todavía no le puedo comentar. Lo que sí le voy a pedir, es que prepare a su sección para cubrirnos con suficiente poder de fuego, así que retire armamento completo y consígase unas 6 F.A. Reihnmetal, suficiente munición y todo lo necesario para sostener una posición y colaborar en el retiro de posibles heridos. Muévase con su personal, no les cuente mucho… sólo dígales que esta huevada es en serio… aliméntelos bien y nos juntamos al costado del rancho en dos horas.

- ¡A su orden mi Teniente!, Me voy volando.

A esa hora el Cuartel entero ya estaba convulsionado. Todos se movían como en un tablero de ajedrez.

Llegamos a Material de Guerra, nos aseguramos que se estuviesen cumpliendo mis órdenes y nos dedicamos a retirar el armamento necesario. Me instale los porta-granadas en la pierna izquierda, me puse a armar las POI, les instale el multiplicador, les deslice el espiral ofensivo, las metí en la funda y me instale en mi arnés los cilindros con los detonadores.
Retiramos munición, armamos los cargadores con una trazadora cada 5 tiros y nos empezamos a cargar el cuerpo con todos los elementos necesarios. Se iba llenado la mochila de combate y el morral de cintura.
A la hora exacta el personal ya estaba listo para la Inspección. Todo estaba perfecto. Los viejos eran profesionales y sabían exactamente lo que debían llevar, donde y como.


- Señores... van a tener una hora para ir al baño, escribir cartas y nos vamos a juntar en el rancho para un buen almuerzo. Edgardo ¡retíralos!


Nos fuimos con Edgardo a la cuadra, nos sentamos y cada uno por su lado empezó a escribir una carta, la cual dejaríamos encargada "por si acaso".

Una vez terminado esto, una ducha, una visita al baño y ya estábamos listos para bajar a almorzar.
Al entrar al Rancho sentimos el ¡¡¡PEERSONAAL... ALTO!!!!... “

- En descanso... Que el personal coma todo lo que quiera y tome la mayor cantidad de líquido que pueda.

Nos sentamos con Edgardo y por ser este un almuerzo especial, almorzamos con todo el personal. Nadie bromeaba, todos estaban "anormalmente" silenciosos.

A las hora fijada, revisamos la última información con el Comandante y nos dedicamos a fijar el punto por el cual haríamos la aproximación, la infiltración y donde posicionaríamos nuestro LAM (Lugar de Apresto de Misión). Asimismo, verificamos las cotas, marcamos las cartas con el azimut y retro azimut y repasamos todos los detalles de la misión.
El Comandante nos ordenó estar listos para partir a las 16:00 y le pedimos permiso para retirarnos a preparar los últimos detalles con el personal.
Cuando llegamos al costado del Rancho, el personal estaba listo con todo su equipo preparado. Algunos terminaban de "maquillarse", otros afilaban sus corvos, otros limpiaban interminablemente sus armas.

- ¡¡¡Formaaaaar!!! - gritó Edgardo con ese vozarrón que lo caracterizaba. Pasamos la última revista y en ese momento apareció el Comandante de la Unidad.

- ¡¡¡Personaaal Alto!!! ¡¡¡Atención... vista a la DEEEREEE….!!!
- Buenas tardes mi Comandante, Unidad de Infiltración formando con 35 hombres, sin novedad mi Comandante.
- Perfecto Teniente. Les voy a dirigir unas palabras antes de que embarquen.

Me moví al costado de mi Comandante, dos pasos atrás y me puse en posición de descanso. Mi Comandante puso a la Unidad en descanso y les dijo lo siguiente:


- Señores... Nuestra Patria está siendo amenazada por 3 Países al mismo tiempo. El enemigo se prepara a invadir nuestras ciudades, nuestros valles y nuestros campos. Nosotros tenemos la misión de evitar que cumplan su cometido y a esta Unidad se le ha encargado una misión particularmente importante y peligrosa. Les voy a pedir que entreguen lo mejor de sí como siempre lo han hecho y que piensen que la seguridad de la patria y de sus familias está en sus manos. Si ustedes fracasan en su misión, civiles inocentes van a morir. Háganlo bien y que Dios los proteja…


El Comandante no encontraba las palabras para terminar su arenga, así que como una forma de dar por terminado el discurso, me dio una mirada y moviéndome un par de pasos, grite …


- ¡¡¡Atención!!!.. ¡¡FIIIRR!!!...
Después de eso el tiempo pareció volar. Llegaron los camiones Unimog, cargamos los equipos y el personal estuvo listo para partir a las 16:30.
A la hora indicada, nuestra Unidad y la Sección de Apoyo, se empezaron a mover a la frontera lentamente. El sol ya empezaba a esconderse hacia el Oeste. Debíamos llegar a la Zona de Infiltración a las 17:30 a más tardar, coincidiendo con la puesta de sol. Desde ahí hasta el punto en el cual estaban acantonadas las Unidades enemigas nos demoraríamos unas dos horas, moviéndonos por una quebrada angosta que desembocaba a unos 120 metros sobre el campamento de los argentinos.
Llegamos al punto hasta donde nos llevarían los Unimog alrededor de las 17:15 hrs. La zona de apresto estaba ubicada en un punto protegido a unos 400 metros de la frontera argentina.
Rápidamente el personal se preparó y se dividió en 3 equipos. Por otro lado, los infantes de la sección de apoyo se preparaban a esperar hasta las 11 de la noche, hora en la cual avanzarían los 400 metros que faltaban para la frontera, lugar en el cual esperarían parapetados a que nuestra Unidad iniciase el regreso a casa.

- Personal... agruparse a mi alrededor. Edgardo... selecciona cuatro Comandos y mándalos avanzados unos 300 metros. Que lleven una BLU con los audífonos puestos. Avance silencioso.…

- Equipos 1, 2 y 3, avancen con una distancia de 50 metros. Preparen las armas y pongan el seguro…

Se escucho el chasquido seco de los cierres y el personal rápidamente se empezó a movilizar en columnas hacia territorio argentino. Una mirada de reojo a los infantes que se mantenían sentados en grupos en un costado de la quebrada. Todo era silencio, nadie hablaba.

La marcha duro alrededor de dos horas y media. Nos habíamos mantenido en comunicación con el equipo de exploración cada 5 minutos, mediante las BLU: tres toques al ptt indicaban que todo estaba bien.
Alrededor de las 20:00, hicimos contacto visual con el equipo de exploración. dos de ellos nos esperaban en una curva de la quebrada.

- Mi Teniente estamos a 200 metros del punto. Los argentinos están acantonados afuera de la quebrada, en una hondonada bajando hacia el lado derecho. No vimos guardia perimétrica. Pero sí se ven vehículos moviéndose en ambas direcciones hacia la carretera internacional.

- Bien hecho Comandinga. Llévenme al lugar. Vamos a ver qué es lo que tenemos.

A esa hora la única iluminación era la que daba la luna. Había una preciosa luna llena que alumbraba toda la cordillera. Avanzamos con cuidado por la quebrada y a unos 150 metros empezamos a escalarla por el costado derecho en diagonal. Al Llegar arriba nos encontramos con los dos comandos que faltaban. Nos hicieron señas de tendernos y uno de ellos se nos acerco reptando.

- Mi Teniente, desde el punto donde esta mi Sargento Primero, se puede ver todo el campamento argentino. Parece que son unas tres Compañías de soldados y una agrupación de blindados. No hemos visto Tanques.

- Devuélvete... vamos a echar un vistazo.

Cuando nos emparejamos con el Suboficial más avanzado me miró y me paso el visor nocturno. Ya estaba encendido. La noche se volvió verde. Las mismas luces del campamento nos permitían verlos con claridad. La mayoría del personal argentino se encontraba descansando y realmente... no se observaban centinelas ni perros. La confianza de estar aun dentro de su País.

El campamento estaba unos 80 metros más abajo de nuestra ubicación, hecho que nos permitiría ubicar a nuestros hombres en una posición extremadamente ventajosa y lo que aun era mejor... la puerta de salida la mantendríamos abierta.

- Manténganse vigilando Suboficial. Yo me devuelvo a buscar al personal.


Repte hacia atrás lentamente, y empecé a bajar hacia el fondo de la quebrada. A los pocos minutos, ya estaba reunido con el personal. Los Jefes de Equipo se me acercaron apenas me vieron volver y en silencio, escucharon las órdenes:


- Avanzar a la cola de mi caballo, hasta llegar al punto en el cual esperaríamos el ataque. Posicionarse linealmente respecto al campamento enemigo, fijar su rango de ataque horizontal en 60 grados, asegurar los blancos que estén dentro de su rango de ataque y mantenerse ocultos por el borde la quebrada hasta que se de la orden de prepararse para el ataque.


El personal rápidamente y en completo silencio, empezó a movilizarse atrás mio. Llegamos al punto en el cual tendríamos que empezar a escalar la quebrada y por más que intentaba escuchar algún ruido delatador el silencio era total. Estos viejos sabían moverse con sigilo y la verdad es que si alguien los escucha ya es demasiado tarde.
A unos 15 metros de la salida de la quebrada, rodilla en tierra, empezó la distribución del personal. Edgardo tomaría el ala izquierda del ataque y yo tomaría el Centro y la derecha. Nos miramos, nos dimos un abrazo y lo vi moverse con su equipo ahora ya arrastrándose.
Hice avanzar al equipo 2 hacia mi izquierda y al equipo 3 hacia mi derecha. Estábamos separados por unos 3 metros entre hombre y hombre. Quienes estaban a cargo de los Low se los descolgaron y se dispusieron a seleccionar sus blancos. No se escuchaba más que la suave brisa cordillerana.

Ya eran cerca de las 21:30 y nos quedaba una hora y media para descansar y prepararnos. La noche no estaba helada. Estábamos con unos gruesos chalecos sobre la tenida de combate y la parka N.A., guantes de lona y pasamontañas recogidos.
Las 22:00... Muchos de los Comandos se miran y soban sus armas. Nadie habla.
Las 22:15... Se puede oler el nerviosismo de los Comandos. Aun cuando nadie habla y los movimientos son los mínimos, es fácil notar la tirantez en el ambiente.
Las 22:30... Me enderecé lentamente y le di la orden a los soldados más cercanos. ...

- Pasar la voz... Tomen sus posiciones...

En un par de segundos el personal empezó a moverse hacia sus posiciones de combate. Lentamente y en silencio cada uno ocupó su lugar y se preparó. Faltaba media hora.

Pensé rápidamente en cada uno de mis hombres, en sus familias, en la mía. Qué estaría haciendo Patricia en estos momentos... estaría pensando en mi seguro .
En estos mismos instantes, varias agrupaciones de Comandos, previamente infiltrados en Perú y Bolivia, estarían seguramente mirando un escenario parecido al mío acá en suelo argentino.
22:40 ...

- Pase la voz soldado... Estiren los LOW y que el personal fije sus blancos...

22:45 ... Se me acerca el soldado con la BLU. Estaba tendido a solo unos metros de mi posición.


- Mi Teniente... llego la contraorden...
- ¿Estás seguro wueón?... Pide confirmación...

El Soldado volvió a mandar una solicitud de confirmación y en menos de 10 segundos

me volvía a mirar.

-  Confirmado mi Teniente... cancelada la misión...

Lentamente me acerque a los soldados más cercanos a mi posición y les di la orden de pasar la voz y replegarse lentamente hacia la quebrada.

Con una calma increíble cada uno de ellos, retrocedió unos metros y en fila india se empezó a descolgar por el sendero que bajaba hacia el fondo de la quebrada.
Retrocedí unos metros y me quede rodilla al suelo esperando que todos ellos bajaran. A los segundos vi llegar a Edgardo con su equipo.

- ¿Que cresta pasa mi Teniente?...

- No se Edgardo. Llegó contraorden y tenemos que devolvernos. Baja con tu gente a la quebrada y avanza unos 200 metros. Allá conversamos.

Doscientos metros más abajo el personal agrupado en equipos, vigilante, aun tensos como cuerda de guitarra.

Me reuní con Edgardo y con los Jefes de Equipo.

- Extremo cuidado con los cohetes LOW. Están todos desplegados. Que nadie los manipule, hasta que no lleguemos a la zona de extracción. Pasen la voz y a moverse. Edgardo, mandá un equipo avanzado. No sea cosa que los Infantes nos hagan cagar a titos cuando nos estemos acercando.

- A su orden mi Teniente. ¡Chucha!... se salvaron los argentinos
- Si Edgardo... se salvaron. Ahora muévete con tu equipo.

La vuelta fue rápida. Alrededor de las 01:00 nuestro equipo avanzado ya nos comunicaba que había tomado contacto con los Infantes y que el personal estaba asegurando armas.

Pasamos caminado en silencio por el lado de los Infantes. Nuevamente nadie habló. Seguimos caminando rápidamente hasta llegar al punto de extracción.
El personal rápidamente se embarco en los camiones, dando preocupación principal a los famosos LOW. Estaban vivos. Una leve presión sobre el disparador... y empezarían los fuegos artificiales.
Los camiones se empezaron a mover lentamente en dirección al Cuartel. La gente empezó a conversar, a bromear y a reírse. Habíamos estado cerca. A minutos solamente.
Antes del amanecer, ingresábamos al Cuartel. Aun cuando todo estaba oscuro, el movimiento en el Cuartel era fácilmente perceptible.

El resto fue toda rutina. Reportarle al Comandante, hacernos cargos de los LOW, entregar munición y después a comer y a calentar el cuerpo con un trago de pisco.
Entonces supe qué había ocurrido. La flota argentina que navegaba directamente a nuestro territorio, se había devuelto a sus Puertos porque con el mal tiempo los marinos argentinos se habían mareado.
Esto había cancelado la misión.
Todo se fue calmando con el paso de los días. No obstante, nuestro equipo siguió con sus patrullas e infiltraciones para observar la actividad enemiga.

No se qué habría pasado. No sé si habríamos vuelto. Solo sé que si no nos hubiesen cancelado la misión a las 23:00 les habríamos llevado al infierno a los argentinos.

miércoles, 18 de enero de 2017

LIBROS & PELÍCULAS



MUCHAS HISTORIAS PARA TAN POCA TINTA

Mientras la guerra del Beagle sigue ausente en los manuales escolares argentinos existen algunos film y libros a los que todos los protagonistas de aquellos deberían acceder para comprender con exactitud qué fue lo que ocurrió y así poder llevar adelante una amplia campaña de difusión.


         Los únicos libros que abordan la cuestión editados en 2005, 2012 y 2015 respectivamente.

Hay que reconocer que los chilenos se han ocupado más del tema que los argentinos. Periódicamente los diarios y revistas más importantes del país trasandino han rendido tributo a sus soldados, suboficiales y oficiales de las tres fuerzas afectados a los teatros de operaciones creados a fines de 1978.
Se han impresos suplementos especiales de varias páginas con relatos y fotografías de la época. Televisión Nacional de Chile realizó un muy buen informe que en la actualidad puede ser visto en Youtube.
El cineasta chileno Alex Bowen Carranza llevó a la pantalla grande algunas de las historias nacidas en las trincheras sureñas con el film “Mi mejor enemigo” rodado en 2005.
La película fue nominada entre las mejores producciones de habla hispana del 20º edición de los Premios Goya pero no obtuvo el máximo galardón en ese rubro ya que fue desplazada, nada más y nada menos, que por “Iluminados por el fuego”.
Cuando ocurrieron los hechos que sirvieron de eje temático al film Bowen Carranza tenía 11 años y en aquel 2005 poco recordaba y menos sabía de lo que en verdad había sucedido. Tan es así que en una entrevista periodística señaló que visitando el sur de su país le llamó la atención ver en varios sectores carteles advirtiendo sobre la existencia de campos minados.
Cuando consultó sobre la razón de ser de estos le informaron que estaban allí desde 1978 por “la casi guerra” con Argentina. A partir de allí Bowen Carranza comenzó a indagar un poco más y publicó algunos avisos en distintos diarios de Santiago convocando a quienes participaron en aquellos hechos para poder armar la historia del futuro film.
 La película muestra un encuentro de futbol entre soldados chilenos y argentinos, el aporte de antigripales para un soldado trasandino enfermo y un breve pero intenso enfrentamiento armado que concluye con un oficial argentino herido y un soldado chileno muerto. Fuera de este deceso, todos las otras circunstancias fueron reales y sus datos aportados a partir de aquella convocatoria inicial.
Si bien el film “Mi mejor enemigo” es presentado como una coproducción chilena, argentina y española, no resulta menos cierto que el aporte económico mayoritario corresponde a capitales trasandinos.
La filmografía se cierra con un cortometraje argentino de bajo presupuesto: “El regalo de Zapura” que también centra su guión en el vínculo de un cabo del ejército argentino con una pelota autografiada por Mario Kempes y en un partido de futbol disputado con soldados chilenos.
En materia de bibliografía el menú no es menos acotado. Solo tres libros se han ocupado del tema.
En noviembre de 1998 editorial Sudamericana editó “El delirio armado”, del periodista Bruno Passarelli que centra su desarrollo solo en el aspecto político y diplomático de la relación mantenida entre Chile y Argentina veinte años antes. Del aspecto militar solo se ocupa de la situación y pugna existente entre los mandos superiores de las tres fuerzas y muy brevemente referencia a la incursión que habría realizado sobre territorio chileno la noche del 22 de diciembre una columna de la X Brigada de Infantería Mecanizada.
Lo principal del citado libro se asienta en la intensa gestión del purpurado argentino para lograr atraer la atención del Vaticano con la consecuente mediación.
En 2012 Ediciones de la Universidad Nacional del Litoral agrega a su colección el libro “114 en el Sur” de Claudio Ramírez, un ex soldado santafesino que participó en la “Operación Soberanía”.
La obra publica las cartas que el “colimba” Ramírez intercambió con sus padres durante los más de tres meses que estuvo acantonado en la Patagonia argentina.
Los pasajes de las misivas que iban y venían con la velocidad que los sistemas y circunstancias de entonces lo permitían permiten reconstruir escenarios, experiencias y sensaciones no solo de los soldados en el lejano frente de batalla sino también de las familias que habían quedado –angustiadas- en los solares nativos.
En abril de 2015, y después de seis años de recopilar material que incluyó una gran cantidad de testimonios, editamos “Hubo Penas y Olvidos” con recursos propios dado que –presumimos que por ser un tema contrario a los intereses de la década ganada- ninguna editorial se mostró dispuesta a asumir su impresión. Incluso Penguin Random House (Sudamericana) calificó al material de excelente pero se excusaron alegando que el tema no estaba en los planes editoriales inmediatos.
La obra se puede dividir en dos partes. Los dos primeros capítulos referidos a las vivencias del desaparecido servicio militar obligatorio, los preparativos bélicos en detalle y la característica que tuvo la mayor movilización militar en la historia argentina y los pormenores del día D. La segunda parte comprende otros dos capítulos puramente técnicos: leyes nacionales e internacionales y manuales de maniobras militares, todo para concluir que en 1978 existió una guerra por el canal del Beagle, islas e islotes adyacentes.
Pese a que no nos compete juzgar nuestro trabajo entendemos que la trilogía “El delirio armado”-“114 días en el Sur”-“Hubo Penas y Olvidos” debe ser leída por todos los que participamos en aquellos acontecimientos para poder comprender qué fue lo que nos tocó vivir y así poder transmitirlo con la mayor amplitud posible.