sábado, 28 de enero de 2017

A SEGUNDOS DE “LOS FUEGOS ARTIFICIALES”

UNA DE LAS ÚLTIMAS INCURSIONES CHILENAS EN TERRITORIO ARGENTINO

Si bien las intromisiones en estado operativo continuaron sucediéndose después de la noche del 22 de diciembre ésta habría sido la última en la cual las tropas recibieron instrucciones precisas de iniciar el ataque.




La foto podría pertenecer al Destacamento de Fusileros 413 creado en 1978 y acantonado en Punta Arenas, avanzando hacia la alambrada limítrofe en un entrenamiento intimidatorio. Quien tomó la gráfica debió cruzar a territorio argentino.


El relato de un entonces joven oficial brinda detalles de lo que fue la noche del 22 de diciembre de 1978 para los comandos trasandinos.
Reproducimos a continuación la crónica subida al sitio web http://conflictodelbeagle.blogspot.com.ar por quien no se identifica pero entre líneas y por el tenor del relato se trataría de un teniente que estaba al frente de una sección de comandos integrada por 35 elementos entre oficiales y suboficiales.
Tampoco se precisa la ubicación geográfica pero evidentemente los hechos transcurrieron en el Teatros de Operaciones Norte (T.O.N.) para el OR.BAT (Orden de Batalla) chileno dado que da cuenta de “la frontera tripartita”.
Solo hemos efectuado correcciones sobre errores tipográficos y ortográficos para respetar la esencia del testimonio.

- Bajen rápidamente, el Comandante los quiere ver en su oficina. Parece que paso alguna cagada.....

Saltamos con Edgardo de nuestros camarotes, atravesamos corriendo la cuadra y nos descolgamos corriendo colina abajo por el sendero que desembocaba en la Comandancia de nuestra Unidad.
Nuestro Cuartel era una instalación secreta, ubicada en la cordillera de los Andes, a muy corta distancia de la frontera tripartita y que albergaba a nuestra Unidad y a una sección de cohetes teledirigidos alambricos.
 - Permiso para pasar mi Comandante. .
- Adelante y tomen asiento. Lo que les voy a decir es grave y necesito que se juramenten conmigo a guardar confidencialidad absoluta de lo que les voy a ordenar, hasta que no estén en dirección a su zona de operaciones.
- Usted nos conoce mi Comandante. Puede confiar en nuestra discreción.
- Hemos recibido información de la División respecto al tema de los argentinos. Aparentemente, la Escuadra Argentina navega en dirección a nuestro mar jurisdiccional, se han detectado fuertes concentraciones de tropas cerca de nuestra frontera, están reuniendo aviones en Salta, Córdoba, Mendoza y otras ciudades del Sur y se espera que esta noche o a mas tardar mañana, se inicie el conflicto…

Con Edgardo nos miramos serios, entendiendo claramente lo que eso significaba para nuestra Unidad de Comandos.

- Los equipos SAPO -continuó mi Comandante- detectaron además movimientos de tropas argentinas en la frontera de nuestra jurisdicción. Aparentemente los argentinos se quieren descolgar y avanzar con una unidad mecanizada e Infantería hasta Santiago de Chile y meter una columna hasta la Central Hidroeléctrica más próxima. Por el momento Mendoza no es una preocupación, pero si llegan a Santiago, van a tomar control de la energía eléctrica que alimenta la capital, además de otros sectores.
- Donde nos quiere mi Comandante? - pregunté

- Lo que les voy a pedir, es peligroso y es posible que ninguno de ustedes vuelva. La información que tenemos es la siguiente… Unidades de soldados argentinos y algunos blindados se están concentrando a dos kilómetros al otro lado de la frontera, a unos 40 metros del camino Internacional. Necesito que tu Unidad se infiltre a partir de las 6 de la tarde y si no reciben contraorden por la BLU a las 23:00 de hoy, (eran las 08:30 a.m.) quiero que ataquen con misiles LOW a los argentinos, y les hagan mierda los blindados y los camiones cisterna con combustible. Posteriormente, quiero que den de baja a la mayor cantidad de soldados que puedan y después, evacuen la zona de operaciones.
- No hay problema mi Comandante. Puede contar con nuestra Unidad. Vamos a necesitar eso sí una Sección de Infantería para que nos preste apoyo en este lado. Seguramente la evacuación va a estar complicada ya que vamos a venir arrastrando heridos y nos van a dar con todo…
- No se preocupe. Lo voy a apoyar con todo lo que tengo. Preocúpese exclusivamente de equiparse con todo lo que necesite y nos juntamos a las 15:00 a hacer la revisión de cartas y afinar los últimos detalles.
-  A su orden mi Comandante… ¡Permiso para retirarnos!

Nos levantamos, saludamos y nos retiramos. Una vez que atravesamos la puerta, partimos a la carrera hacia nuestra cuadra.


- Llamá a formar a toda la Unidad Edgardo. En dos minutos, Apúrate... ¡corre más rápido!.

A Edgardo casi no se le veían los pies. Volaba por el sendero en subida en dirección a la cuadra. Me quede en la explanada a un costado de nuestro alojamiento, esperando la salida de los Comandos y escuchando los gritos de Edgardo:  ¡¡¡salir a formar mierda!!!.... ¡¡¡muevan el culo!!! .. ¡¡¡raaaaapidooo!!!....

Una patada abrió la puerta y en tropel empezaron a salir como gatos los miembros de mi Unidad de Infiltración.


- ¡¡¡Formar mierda!!! ... ¡¡¡no los veo formados!!!... ¡¡¡vistaaaal!!!..... ¡¡¡vistaaal freeennnn!!!"...

En dos minutos Edgardo tenía a mis 34 viejos formados. Todos comandos.


- El Comandante de la Unidad nos acaba de citar a su oficina, nos hizo un resumen del estado de alistamiento en el cual se encuentran las Fuerzas Armadas en todo el país consecuencia de los movimientos de tropas de los vecinos y nos ha entregado una misión que deberemos cumplir, haciendo uso de todas las técnicas atingentes a nuestra especialidad. ¡Vamos a tener la oportunidad de demostrar porque somos las mejores tropas del Ejército y porque nos pagan los mejores sueldos!... Cada Jefe de Agrupación se va a preocupar de que su personal se equipe con armamento completo, Fusil SIG, 8 cargadores, 500 tiros, pistola Beretta 9mm., 1 corvo atacameño, 1 puñal de combate, 4 granadas de mano, 1 cohete LOW, 2 raciones, 2 cantimploras y linterna.... adicionalmente, cada agrupación llevara cargas explosivas APD cónicas de 1/4 y 1/2 kilo, 2 visores nocturnos y 1 radio BLU… ¡Esta va a ser nuestra noche Comandos!… ¡¡¡La Patria o la Tumba!!!…. Inspección de Equipo en una hora. ¡Cada Jefe de Agrupación retire a su personal!…


Me dirigí con Edgardo a la cuadra, sacamos nuestros arneses, ropa de abrigo, saco de alistamiento, mochila de combate y morral de cintura y nos dirigimos a material de guerra a retirar armamento.

En el camino nos encontramos con el Teniente de la Sección de Infantería que nos iba a cubrir durante la retirada, cuando nos estuviésemos aproximando de vuelta a nuestra frontera.
 - Mi Teniente ¿qué cresta pasa? me llamó mi Comandante y me pidió que me coordinase con usted y que le prestase toda la colaboración que usted pidiese…
-  Así es Teniente, síganos y conversaremos en el camino.

El Teniente (menos antiguo que yo), se nos pego al lado y emparejando su paso a mi tranco, se dispuso a escuchar.

- Esta la cagada Teniente… el asunto se viene en serio y nos están movilizando a una misión que todavía no le puedo comentar. Lo que sí le voy a pedir, es que prepare a su sección para cubrirnos con suficiente poder de fuego, así que retire armamento completo y consígase unas 6 F.A. Reihnmetal, suficiente munición y todo lo necesario para sostener una posición y colaborar en el retiro de posibles heridos. Muévase con su personal, no les cuente mucho… sólo dígales que esta huevada es en serio… aliméntelos bien y nos juntamos al costado del rancho en dos horas.

- ¡A su orden mi Teniente!, Me voy volando.

A esa hora el Cuartel entero ya estaba convulsionado. Todos se movían como en un tablero de ajedrez.

Llegamos a Material de Guerra, nos aseguramos que se estuviesen cumpliendo mis órdenes y nos dedicamos a retirar el armamento necesario. Me instale los porta-granadas en la pierna izquierda, me puse a armar las POI, les instale el multiplicador, les deslice el espiral ofensivo, las metí en la funda y me instale en mi arnés los cilindros con los detonadores.
Retiramos munición, armamos los cargadores con una trazadora cada 5 tiros y nos empezamos a cargar el cuerpo con todos los elementos necesarios. Se iba llenado la mochila de combate y el morral de cintura.
A la hora exacta el personal ya estaba listo para la Inspección. Todo estaba perfecto. Los viejos eran profesionales y sabían exactamente lo que debían llevar, donde y como.


- Señores... van a tener una hora para ir al baño, escribir cartas y nos vamos a juntar en el rancho para un buen almuerzo. Edgardo ¡retíralos!


Nos fuimos con Edgardo a la cuadra, nos sentamos y cada uno por su lado empezó a escribir una carta, la cual dejaríamos encargada "por si acaso".

Una vez terminado esto, una ducha, una visita al baño y ya estábamos listos para bajar a almorzar.
Al entrar al Rancho sentimos el ¡¡¡PEERSONAAL... ALTO!!!!... “

- En descanso... Que el personal coma todo lo que quiera y tome la mayor cantidad de líquido que pueda.

Nos sentamos con Edgardo y por ser este un almuerzo especial, almorzamos con todo el personal. Nadie bromeaba, todos estaban "anormalmente" silenciosos.

A las hora fijada, revisamos la última información con el Comandante y nos dedicamos a fijar el punto por el cual haríamos la aproximación, la infiltración y donde posicionaríamos nuestro LAM (Lugar de Apresto de Misión). Asimismo, verificamos las cotas, marcamos las cartas con el azimut y retro azimut y repasamos todos los detalles de la misión.
El Comandante nos ordenó estar listos para partir a las 16:00 y le pedimos permiso para retirarnos a preparar los últimos detalles con el personal.
Cuando llegamos al costado del Rancho, el personal estaba listo con todo su equipo preparado. Algunos terminaban de "maquillarse", otros afilaban sus corvos, otros limpiaban interminablemente sus armas.

- ¡¡¡Formaaaaar!!! - gritó Edgardo con ese vozarrón que lo caracterizaba. Pasamos la última revista y en ese momento apareció el Comandante de la Unidad.

- ¡¡¡Personaaal Alto!!! ¡¡¡Atención... vista a la DEEEREEE….!!!
- Buenas tardes mi Comandante, Unidad de Infiltración formando con 35 hombres, sin novedad mi Comandante.
- Perfecto Teniente. Les voy a dirigir unas palabras antes de que embarquen.

Me moví al costado de mi Comandante, dos pasos atrás y me puse en posición de descanso. Mi Comandante puso a la Unidad en descanso y les dijo lo siguiente:


- Señores... Nuestra Patria está siendo amenazada por 3 Países al mismo tiempo. El enemigo se prepara a invadir nuestras ciudades, nuestros valles y nuestros campos. Nosotros tenemos la misión de evitar que cumplan su cometido y a esta Unidad se le ha encargado una misión particularmente importante y peligrosa. Les voy a pedir que entreguen lo mejor de sí como siempre lo han hecho y que piensen que la seguridad de la patria y de sus familias está en sus manos. Si ustedes fracasan en su misión, civiles inocentes van a morir. Háganlo bien y que Dios los proteja…


El Comandante no encontraba las palabras para terminar su arenga, así que como una forma de dar por terminado el discurso, me dio una mirada y moviéndome un par de pasos, grite …


- ¡¡¡Atención!!!.. ¡¡FIIIRR!!!...
Después de eso el tiempo pareció volar. Llegaron los camiones Unimog, cargamos los equipos y el personal estuvo listo para partir a las 16:30.
A la hora indicada, nuestra Unidad y la Sección de Apoyo, se empezaron a mover a la frontera lentamente. El sol ya empezaba a esconderse hacia el Oeste. Debíamos llegar a la Zona de Infiltración a las 17:30 a más tardar, coincidiendo con la puesta de sol. Desde ahí hasta el punto en el cual estaban acantonadas las Unidades enemigas nos demoraríamos unas dos horas, moviéndonos por una quebrada angosta que desembocaba a unos 120 metros sobre el campamento de los argentinos.
Llegamos al punto hasta donde nos llevarían los Unimog alrededor de las 17:15 hrs. La zona de apresto estaba ubicada en un punto protegido a unos 400 metros de la frontera argentina.
Rápidamente el personal se preparó y se dividió en 3 equipos. Por otro lado, los infantes de la sección de apoyo se preparaban a esperar hasta las 11 de la noche, hora en la cual avanzarían los 400 metros que faltaban para la frontera, lugar en el cual esperarían parapetados a que nuestra Unidad iniciase el regreso a casa.

- Personal... agruparse a mi alrededor. Edgardo... selecciona cuatro Comandos y mándalos avanzados unos 300 metros. Que lleven una BLU con los audífonos puestos. Avance silencioso.…

- Equipos 1, 2 y 3, avancen con una distancia de 50 metros. Preparen las armas y pongan el seguro…

Se escucho el chasquido seco de los cierres y el personal rápidamente se empezó a movilizar en columnas hacia territorio argentino. Una mirada de reojo a los infantes que se mantenían sentados en grupos en un costado de la quebrada. Todo era silencio, nadie hablaba.

La marcha duro alrededor de dos horas y media. Nos habíamos mantenido en comunicación con el equipo de exploración cada 5 minutos, mediante las BLU: tres toques al ptt indicaban que todo estaba bien.
Alrededor de las 20:00, hicimos contacto visual con el equipo de exploración. dos de ellos nos esperaban en una curva de la quebrada.

- Mi Teniente estamos a 200 metros del punto. Los argentinos están acantonados afuera de la quebrada, en una hondonada bajando hacia el lado derecho. No vimos guardia perimétrica. Pero sí se ven vehículos moviéndose en ambas direcciones hacia la carretera internacional.

- Bien hecho Comandinga. Llévenme al lugar. Vamos a ver qué es lo que tenemos.

A esa hora la única iluminación era la que daba la luna. Había una preciosa luna llena que alumbraba toda la cordillera. Avanzamos con cuidado por la quebrada y a unos 150 metros empezamos a escalarla por el costado derecho en diagonal. Al Llegar arriba nos encontramos con los dos comandos que faltaban. Nos hicieron señas de tendernos y uno de ellos se nos acerco reptando.

- Mi Teniente, desde el punto donde esta mi Sargento Primero, se puede ver todo el campamento argentino. Parece que son unas tres Compañías de soldados y una agrupación de blindados. No hemos visto Tanques.

- Devuélvete... vamos a echar un vistazo.

Cuando nos emparejamos con el Suboficial más avanzado me miró y me paso el visor nocturno. Ya estaba encendido. La noche se volvió verde. Las mismas luces del campamento nos permitían verlos con claridad. La mayoría del personal argentino se encontraba descansando y realmente... no se observaban centinelas ni perros. La confianza de estar aun dentro de su País.

El campamento estaba unos 80 metros más abajo de nuestra ubicación, hecho que nos permitiría ubicar a nuestros hombres en una posición extremadamente ventajosa y lo que aun era mejor... la puerta de salida la mantendríamos abierta.

- Manténganse vigilando Suboficial. Yo me devuelvo a buscar al personal.


Repte hacia atrás lentamente, y empecé a bajar hacia el fondo de la quebrada. A los pocos minutos, ya estaba reunido con el personal. Los Jefes de Equipo se me acercaron apenas me vieron volver y en silencio, escucharon las órdenes:


- Avanzar a la cola de mi caballo, hasta llegar al punto en el cual esperaríamos el ataque. Posicionarse linealmente respecto al campamento enemigo, fijar su rango de ataque horizontal en 60 grados, asegurar los blancos que estén dentro de su rango de ataque y mantenerse ocultos por el borde la quebrada hasta que se de la orden de prepararse para el ataque.


El personal rápidamente y en completo silencio, empezó a movilizarse atrás mio. Llegamos al punto en el cual tendríamos que empezar a escalar la quebrada y por más que intentaba escuchar algún ruido delatador el silencio era total. Estos viejos sabían moverse con sigilo y la verdad es que si alguien los escucha ya es demasiado tarde.
A unos 15 metros de la salida de la quebrada, rodilla en tierra, empezó la distribución del personal. Edgardo tomaría el ala izquierda del ataque y yo tomaría el Centro y la derecha. Nos miramos, nos dimos un abrazo y lo vi moverse con su equipo ahora ya arrastrándose.
Hice avanzar al equipo 2 hacia mi izquierda y al equipo 3 hacia mi derecha. Estábamos separados por unos 3 metros entre hombre y hombre. Quienes estaban a cargo de los Low se los descolgaron y se dispusieron a seleccionar sus blancos. No se escuchaba más que la suave brisa cordillerana.

Ya eran cerca de las 21:30 y nos quedaba una hora y media para descansar y prepararnos. La noche no estaba helada. Estábamos con unos gruesos chalecos sobre la tenida de combate y la parka N.A., guantes de lona y pasamontañas recogidos.
Las 22:00... Muchos de los Comandos se miran y soban sus armas. Nadie habla.
Las 22:15... Se puede oler el nerviosismo de los Comandos. Aun cuando nadie habla y los movimientos son los mínimos, es fácil notar la tirantez en el ambiente.
Las 22:30... Me enderecé lentamente y le di la orden a los soldados más cercanos. ...

- Pasar la voz... Tomen sus posiciones...

En un par de segundos el personal empezó a moverse hacia sus posiciones de combate. Lentamente y en silencio cada uno ocupó su lugar y se preparó. Faltaba media hora.

Pensé rápidamente en cada uno de mis hombres, en sus familias, en la mía. Qué estaría haciendo Patricia en estos momentos... estaría pensando en mi seguro .
En estos mismos instantes, varias agrupaciones de Comandos, previamente infiltrados en Perú y Bolivia, estarían seguramente mirando un escenario parecido al mío acá en suelo argentino.
22:40 ...

- Pase la voz soldado... Estiren los LOW y que el personal fije sus blancos...

22:45 ... Se me acerca el soldado con la BLU. Estaba tendido a solo unos metros de mi posición.


- Mi Teniente... llego la contraorden...
- ¿Estás seguro wueón?... Pide confirmación...

El Soldado volvió a mandar una solicitud de confirmación y en menos de 10 segundos

me volvía a mirar.

-  Confirmado mi Teniente... cancelada la misión...

Lentamente me acerque a los soldados más cercanos a mi posición y les di la orden de pasar la voz y replegarse lentamente hacia la quebrada.

Con una calma increíble cada uno de ellos, retrocedió unos metros y en fila india se empezó a descolgar por el sendero que bajaba hacia el fondo de la quebrada.
Retrocedí unos metros y me quede rodilla al suelo esperando que todos ellos bajaran. A los segundos vi llegar a Edgardo con su equipo.

- ¿Que cresta pasa mi Teniente?...

- No se Edgardo. Llegó contraorden y tenemos que devolvernos. Baja con tu gente a la quebrada y avanza unos 200 metros. Allá conversamos.

Doscientos metros más abajo el personal agrupado en equipos, vigilante, aun tensos como cuerda de guitarra.

Me reuní con Edgardo y con los Jefes de Equipo.

- Extremo cuidado con los cohetes LOW. Están todos desplegados. Que nadie los manipule, hasta que no lleguemos a la zona de extracción. Pasen la voz y a moverse. Edgardo, mandá un equipo avanzado. No sea cosa que los Infantes nos hagan cagar a titos cuando nos estemos acercando.

- A su orden mi Teniente. ¡Chucha!... se salvaron los argentinos
- Si Edgardo... se salvaron. Ahora muévete con tu equipo.

La vuelta fue rápida. Alrededor de las 01:00 nuestro equipo avanzado ya nos comunicaba que había tomado contacto con los Infantes y que el personal estaba asegurando armas.

Pasamos caminado en silencio por el lado de los Infantes. Nuevamente nadie habló. Seguimos caminando rápidamente hasta llegar al punto de extracción.
El personal rápidamente se embarco en los camiones, dando preocupación principal a los famosos LOW. Estaban vivos. Una leve presión sobre el disparador... y empezarían los fuegos artificiales.
Los camiones se empezaron a mover lentamente en dirección al Cuartel. La gente empezó a conversar, a bromear y a reírse. Habíamos estado cerca. A minutos solamente.
Antes del amanecer, ingresábamos al Cuartel. Aun cuando todo estaba oscuro, el movimiento en el Cuartel era fácilmente perceptible.

El resto fue toda rutina. Reportarle al Comandante, hacernos cargos de los LOW, entregar munición y después a comer y a calentar el cuerpo con un trago de pisco.
Entonces supe qué había ocurrido. La flota argentina que navegaba directamente a nuestro territorio, se había devuelto a sus Puertos porque con el mal tiempo los marinos argentinos se habían mareado.
Esto había cancelado la misión.
Todo se fue calmando con el paso de los días. No obstante, nuestro equipo siguió con sus patrullas e infiltraciones para observar la actividad enemiga.

No se qué habría pasado. No sé si habríamos vuelto. Solo sé que si no nos hubiesen cancelado la misión a las 23:00 les habríamos llevado al infierno a los argentinos.

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